martes, julio 17, 2007

Tintín, Tchang, Hergé... y los demás.



POR: ALFREDO PIQUER




Tintin en el Tibet.-

Después de leer la noticia de un accidente aéreo en el Himalaya, Tintín tiene un sueño donde su joven amigo Tchang herido le pide ayuda medio enterrado en la nieve. Al día siguiente se entera por el diario de que Tchang viajaba en el avión siniestrado, y que no han encontrado supervivientes. Pero Tintín cree que Tchang está vivo y parte hacia Katmandú con el objetivo de organizar una expedición de rescate.



Tchang

Porque en mi fuero interno
otro hombre me habita
quizá mucho más joven
que lo que soy yo mismo,
tal vez con otros rasgos y otra lejana raza
que en el mismo momento en que escribo estas líneas
acaba de sufrir un accidente.
El vuelo en en que viajaba, sin que yo lo supiera.
sobre las cumbres altas, que hay en todas las vidas,
la juventud sagrada
donde todos los sueños se elevan imponentes
cubiertos de pureza,
se ha abatido de pronto , se ha estrellado …en el tiempo.
Y no se si éste joven que hasta hoy me habitaba
haya sobrevivido.
Pero no, Tchang no ha muerto!
Sobre la nieve helada de los años perdidos
alguna antigua bestia triste como un recuerdo
le mantiene con vida y le retiene preso.
Es preciso buscarle, contra todo pronóstico
porque se que aún vive.
Rescatarle del sitio perdido y olvidado
de la noche perenne que ha impregnado sus días,
de la caverna helada en donde ahora vive
en el duro camino de la ascesis …
que conduce hasta el Tibet del espíritu.
Oh Georges Remy, Fanny y Tchang en las cumbres
del Himalaya interno.
Yo soy Tintín, soy Haddock, soy el Migú
Yo soy la bestia triste que secuestra mis sueños
Pero soy ese joven perdido que aun me habita,
Soy Tchang y soy tú mismo!
La ilusión que aún no ha muerto!








Alfredo Piquer, julio 2007




lunes, julio 16, 2007

"Show me the way to the next whisky bar": Mahagonny

Grosz, Los ladrones de la sociedad, 1920


El 9 de marzo de 1930 se estrena en Leipzig, Alemania, Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny. (Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny). Con libreto del corrosivo Bertolt Brecht y música del gran Kurt Weill, que colaboraron también en la Ópera de los Tres Peniques (1928), la obra –en tres actos- se sitúa a medio camino entre el songspiel, conjunto de canciones con interludios orquestales, y la ópera.
A partir de un argumento aparentemente simple, Brecht nos introduce en una metáfora de la sociedad, tanto la capitalista como la comunista, los regímenes totalitarios, una metáfora del individuo, del ser humano enfrentado a su libertad y a la privación de ésta:
“Un insólito grupo de individuos perseguidos por la policía norteamericana por fraude y prostitución huye hacia la costa californiana. En el trayecto se les estropea el camión en el que viajan y por no proseguir a pie deciden fundar la ciudad de Mahagonny como la ciudad de los placeres donde todo está permitido menos no tener dinero…"
Estos fugitivos son Leokadia Begbick, Fatty “el apoderado” y Moisés de la Trinidad. Convertirán Mahagonny en una ciudad basada en el “todo vale”… si se puede comprar. Una ciudad inexistente, imaginaria de Norteamérica, una ciudad en el desierto de Alabama, -alusión a los feroces buscadores de oro estadounidenses-. Una premonición de las Vegas, y una reminiscencia ¿de Sodoma y Gomorra?, entre otras…
Es un lugar fuera de tiempo y espacio, un lugar hecho mito, hay que desplazar al espectador ese plano neutro para hacerle comprender el significado último del contexto y las contradicciones, y contrarios, que participan en el argumento. La ciudad es la “patria” en el sentido abstracto, es la búsqueda del yo en una sociedad corroída, que va construyéndose, discurriendo en ese tiempo y ese espacio indeterminados a partir de una serie de caracteres extremos: prostitutas, buscadores de oro, nuevos ricos procedentes de Alaska, personajes que no dejan de mostrar en sus diálogos las contradicciones entre la vileza y la humanidad, la necesidad de lo social, de la amistad y el amor, y el más primitivo egoísmo, soledad y aislamiento.
En Mahagonny reina una tranquilidad que parece libre, pero es impuesta por la dependencia de valores artificiales. El tiempo pasa sin que pase nada más que la pasividad y la desidia, y surgen los conflictos cuando lo externo, que no se puede dominar ni controlar, viene a destruír la ciudad: un huracán. Surgen los primeros conflictos: el miedo a perder, la muerte, la soledad, el miedo al otro, el afán de supervivencia por encima del otro… el huracán finalmente “pasa de largo” y se recupera el día a día apacible, ver pasar la vida sin reflexionarla, sólo emborrachándola con el alcohol prohibido: Hoy la TV, la pantalla del ordenador, el capitalismo feroz, la destrucción del medio natural… Nihilismo.
Y existencialismo. La paradoja ya se ha planteado…¿algo ha cambiado en Mahagonny? : ¿es más peligroso el “huracán” o el propio ser humano cuando no tiene reglas ni convicciones éticas, sino “reglas” impuestas por el poder, el dinero, la sociedad…..? y sin embargo… ¿ es posible la libertad, la entrega sin egoísmo, al amistad y el amor puros, el conocimiento de uno mismo sin los demás?
Uno de los personajes, Jim Mahonney, plantea esa rebelión contra la autoridad de la no “autoridad”. Se cuestiona su libertad, se cuestiona su soledad, se cuestiona el amor por Jenny, una de las prostitutas, que simboliza además cierta liberación femenina en un mundo machista. Su rebelión le costará la muerte: Su conflicto interno, le hace olvidar el contexto en el que está, le saca fuera de él y ¿le acerca al ser humano? olvidando que ha de pagar sus deudas impuestas de sexo y alcohol. La justicia –tripartita-, los tres fugitivos convertidos en jueces despiadados e ignorantes, decide que la deuda de dinero es imperdonable, más que el asesinato. Jim Mahonney es condenado a muerte, desfallecido de sed y hambre…. su amigo Bill y su amante Jenny le lloran… pero al final, ni siquiera Jenny quiere pagar por él. Se puede encontrar una interpretación religiosa, si se quiere, en el texto de Brecht, pero no sin la carga irónica contra la moral férrea de ciertas creencias…
Al final ha sido necesario un nuevo orden en Mahagonny, -crítica al totalitarismo y prefiguración del nazismo- confusión y caos bajo un orden aparente, impuesto. Triunfa la miseria humana.
La música de Kurt Weill nos hace percibir el contenido del texto con sus matices múltiples, desde lo solemne a lo grotesco. Con una orquesta donde al viento y al cuerda tradicionales se incorporan un bandoneón, y un banjo, entre otros instrumentos poco comunes para la formación tradicional, Weill nos lleva por el cabaret berlinés, jazz, canciones, tarantelas, blues, opereta, música popular, música barroca de carácter religioso –alusión enfática a la autoridad moral, a ¿Dios?- , fugas, grandiosos coros casi verdianos, -de esclavos también, aunque éstos de capitalismo-, que atraen al público a la escena y le increpan como la voz de la conciencia.
Una diversidad de músicas que subraya el significado de la obra y consigue crear una música lo suficientemente compleja, llena de disonancias y matices dramáticos intencionados, y a la vez lo suficientemente pegadiza para que el mensaje de sus “estribillos” se nos quede bien. Al principio presenta una serie de temas que se van complicando y desarrollando a lo largo de la obra, pero siempre vienen con su mensaje mordaz, satírico, a recordanos su importancia en cada momento de la acción.
Alabama song, ya un clásico, se mueve entre lo lírico nostálgico y lo irónico declamado. Versionada por grupos y cantantes hasta la extenuación, desde The Doors, David Bowie, hasta Marilyn Manson (¡!). Sin duda nos quedamos con la diosa Ute Lemper, o apurando, Marianne Faithfull, pero no hay nada como la versión original de Lotte Lenya, esposa de Weill.
Well, show me the way To the next whiskey bar
Oh, don't ask why
Oh, don't ask why
Show me the way To the next whiskey bar
Oh, don't ask why, Oh, don't ask why
For if we don't find The next whiskey bar
I tell you we must die I tell you we must die, I tell you, i tell you i tell you we must die
Oh, moon of Alabama We now must say goodbye
We've lost our good old mama, And must have whiskey, oh, you know why
Oh, moon of Alabama, We now must say goodbye
We've lost our good old mama, And must have whiskey, oh, you know why
Well, show me the way, To the next little girl
Oh, don't ask why., Oh, don't ask why
Show me the way, To the next little girl
Oh, don't ask why oh, don't ask why
For if we don't find, The next little girl
I tell you we must die, I tell you we must die, tell you, i tell you i tell you we must die
Oh, moon of Alabama, We now must say goodbye
We've lost our good old mama….

Aquí unos fragmentos de la versión del Festival de Salzburgo, 1998:








Mahagonny se ha reinventado y reutilizado con posterioridad, en el cine, desde la Leyenda de la ciudad sin nombre (Joshua Logan, 1969), hasta Dogville (2003) y Manderlay (2005) de Lars Von Trier.

Ruth Piquer, julio 2007

domingo, julio 08, 2007

Madrid-Melbourne-Madrid



...So glad...

Engreídos y enrollados



por Javier Marías. Publicado en EPS, 8-7-2007



Hace ya muchos años escribí en otro lugar un artículo en el que señalaba que hay tres cosas que los españoles nunca estamos dispuestos a admitir no tener. Sólo recuerdo aproximadamente cuáles eran, pero estoy seguro de que no se trataba de belleza ni de inteligencia, ni desde luego de saber. Quiero decir que no nos queda más remedio que reconocer que hay personas más guapas, o bien que no gustamos. Y aún es más: hoy se diría que la mayoría asume estar muy lejos de la perfección, a tenor de la locura quirúrgica que se ha apoderado de una exagerada parte de la población. Adolescentes que se implantan pechos como maderos o globos, señoras que se inyectan cuanto es inyectable y se sajan y rajan y tajan por doquier, caballeros que se estiran el pene o se recortan los glúteos, actrices, cantantes y locutores que ya no pueden ni esbozar una sonrisa, de tirantes y pespunteados que van, en fin. Tampoco cuesta aceptar que otros piensan mejor, o que tienen "más cabeza", no digamos ya más saber. El saber suele traernos sin cuidado, y nos sentimos muy ufanos de que con lo que ignoramos se puedan llenar enciclopedias que no cabrían en ninguna biblioteca. La tendencia es más bien a ponerse desafiantes ("Sí, no tengo ni idea, ¿y qué pasa?") o a burlarse de los conocimientos ajenos ("Joé, en qué cosas pierde este el tiempo").

Lo que nadie soportaba, en cambio (de dos cosas sí me acuerdo), era que se le negara la posesión de sentido del humor y de buen gusto. Raro es el que no está convencido de verse adornado por esas dos cualidades. El que va hecho un adefesio a los ojos de los demás jamás comparte esa opinión, sino que cree que lo favorecen sus pantalones semicortos o de longitud imposible, su repugnante camiseta por fuera y sus sandalias de ibicenco o de fraile, por mencionar un atuendo frecuente en los ofensivos meses veraniegos que ya han llegado. Y todo el mundo cree tener su casa decorada con magnífico gusto, así sea como la que le hemos visto al imputado Roca de la "Operación Malaya" o las que en su día nos mostró su padrino y compadre Gil y Gil. En cuanto al sentido del humor, yo he visto cómo presumía de poseerlo a raudales el escritor más avinagrado, solemne, quejoso y apocalíptico de cuantos pululan por aquí. Baste con ese ejemplo de divergencia extrema entre la propia visión de uno mismo y la que tienen los demás.

Ya digo que no recuerdo la tercera cualidad que entonces me pareció irrenunciable para casi cualquier español, pero hoy veo otra, que sin duda no incluí: nuestros compatriotas no soportan no pasar por "enrollados", por "unos tíos o tías enrollados", y, para demostrar que lo son, no vacilan en hacer el ridículo, sobre todo cuando suena música alrededor, lo cual ocurre en España sin cesar. El ejemplo más nítido lo vi en televisión, y no precisamente en los muchos programas que consisten en hacer el ridículo: hace un año o así, el cantante Juanes interpretó unas canciones (vayan a saber por qué) ante el Parlamento Europeo. La mayoría de diputados las escuchó sentada, con curiosidad. Salvo buena parte de los españoles, que, para que se viera lo enrollados que son y que "no podían resistirse al ritmo", se pusieron en pie y bailotearon con aspavientos junto a sus escaños, con enorme artificialidad. La visión causaba vergüenza ajena y ganas de fingirse belga o danés (que, francamente, ya es fingir). Otro tanto sucedió en el último Festival de Cannes: durante diez minutos, sin tiempo ni para calentar el ambiente, el grupo U2 interpretó unas melodías subido a una tarima (vayan a saber también por qué). Por lo que se veía, abajo había sobre todo actores, y sólo algunos españoles se lanzaron a bailar "en seco" pero frenéticamente, con todo tipo de gestos y contoneos y sombreros insólitos, para que se apreciara que "llevaban la música en la sangre" y que eran unos "superenrollaos": gente expresiva, con garra, grotesca. Es curioso que un país en el que no se imparte la más mínima educación musical, en el que a la mayoría no se le ha enseñado ni a entonar un himno o canción sencilla, se jacte de andar loco por la música, y en verano más, con los infinitos festivales de baffle y sudor. Qué marchosos somos, hay que ver.

En cambio, nadie reconoce poseer una de las características más frecuentes entre los individuos del país: el engreimiento, que asoma hasta en quien menos se espera. Un ejemplo reciente y significativo: al día siguiente de limar asperezas con Zapatero ante la renovada amenaza de ETA, el sosísimo Rajoy fue a la radio más chulesca, y, cuando creía que no lo grababan, se pavoneó de haber desconcertado al Presidente: "Ayer él no se creía que yo iba a hacer lo que hice, ¡ni de coña, vamos! Con lo cual se quedó así, un poco ? Y luego salió la otra, que se veía que debía tener otro rollo preparado, y sobre la marcha hizo una intervención un tanto extraña ..." "La otra" no era ni más ni menos que la Vicepresidenta de la nación. Todo ello acompañado de una sonrisita fanfarrona ("Mecachis, qué astuto soy"). Pero observen estas dos expresiones, "¡ni de coña, vamos!" y "otro rollo preparado". ¿No es meridiano que, además de todo, Rajoy quería que sus contertulios se quedaran pasmados de lo enrollado que era? La prudencia nos libre de ellos, de los engreídos y los enrollados.

martes, junio 19, 2007

By this river

Un clásico, para tanto Silencio que nos rodea...


Here we are Stuck by this river,
You and I
Underneath a sky that's ever falling down, down, down
Ever falling down.
Through the day
As if on an ocean
Waiting here,
Always failing to remember why we came, came, came:
I wonder why we came.
You talk to me as if from a distance
And I reply With impressions chosen from another time, time, time,
From another time.



http://www.youtube.com/watch?v=w2WURHY3D4A

jueves, junio 07, 2007

Teatro, por A. PIQUER

TEATRO.-

I.-
Luchino Visconti, el director de escenografía operística italiano no duda en expresar su admiración por “La Divina” María Callas, después de haberla dirigido en repetidas ocasiones, alguna de las cuales no ha sido ajena a los temas del teatro clásico: La Vestale, de Spontini, en el 54, Ifigenia en Tauride, de Gluck, en el 57; amén de otras: “Sonámbula”, “Traviata”, “Ana Bolena” Y sin embargo, le hubiese gustado dirigirla en Medea, interpretada ya varias veces en Florencia, en la Scala, en otros escenarios . Empeñado en mejorar su gesto y su presencia escénica, la cantante ha seguido casi siempre sus consejos pero algo no ha funcionado a la larga entre el escenógrafo y la “Prima Donna”. Algo en parte rebelde en la actitud y los ojos profundos y afilados de la diva, algo oscuro en su voz.María Ana Sofía Cecilia Kalageropoulos, María Callas, canta hoy en el teatro de la Scala de Milán, Medea, de Luigi Cherubini bajo la dirección de Tulio Serafín, su actual y entrañable director de escena, junto a Miriam Pirazzini y Renata Scotto. Corre 1957; no es la primera vez que interpreta la ópera y no será la última.Maria Callas , como siempre magnética, su voz audaz, arriesgadísima, incluso, solo en apariencia, fuera de control. Exigiendo un salto cualitativo en el oyente para intentar seguirla y situarse cerca de la altura donde llega. Y una vez alcanzado el lugar privilegiado comprobar la imposibilidad de retorno. Tal vez a partir de ese momento todas las demas voces de otras sopranos parecerán pálidas, roto el molde de lo que tradicionalmente pueda significar el término “Bel Canto”. Lograda la belleza de una unión perfecta entre el texto y la música, el intento dramático cuajado finalmente en la verdad de una emoción creible sentida interiormente.Una estela de sombra nubla la mirada de María y aun manteniendo el timbre de las notas, su voz adquiere resonancias desatadas y antiguas. No es el público solo el que cree firmemente que es Medea, sentenciando su némesis terrible contra Jasón, Glauce y Creonte: - “ A morte l`essecrato autor del mio tormento! “ - , es también ella misma quién lo cree. Ya no es ella, enajenada su presencia mórbida, inmóvil sobre las tablas de la escena, sin mirar al director de orquesta, cantando con furor extraño, como si el personaje se hubiese adueñado totalmente de su voz, de su lento y meditado movimiento . Sus dedos se cierran en torno a la empuñadura de la teatral espada, pero sus propias uñas hacen presa en su palma y no se advierte que el rojo de la sangre ficticia de la espada es real en su mano finalmente apoyada en el fuste veteado y negro de la marmórea columna.



II.-
Sobre la placa de mármol, Alphonse Mucha, que con dibujo, potente, compositivo y definido, está marcando pautas en el estilo decorativo en boga, el llamado arte nuevo, bate la espátula con rapidez y con pericia aproximando progresivamente el color de la tinta que deberá utilizar sobre la piedra litográfica al tono requerido para el fondo del cartel anunciador de Sarah Bernhardt. Un rojo intenso, se diría casi específicamente sangriento, se extiende ya sobre la bateria de rodillos de entintado. Y la prensa tracciona a buen ritmo la piedra que imprime este color final rematando el cartel de formato alargado, logrado el cromatismo crepúscular, rojo y sombrío, tras la figura alucinada y pálida de la protagonista, Medea, la cabeza rodeada de atributos solares, mientras un velo violeta y funeral esconde parcialmente su rostro, el brazalete metálico alargado en torno a su antebrazo izquierdo con forma de serpiente cuya cabeza, presta a la venenosa mordedura, se apoya sobre el dorso de la mano de la sacerdotisa y la afilada espada ya cubierta de sangre, apunta hacia los cuerpos de los hijos muertos, tendidos a sus pies. Mucha vuelve a la imagen de su modelo Sarah Bernhardt con quién ha firmado un acuerdo para realizar durante 6 años los carteles y la publicidad de sus representaciones teatrales.Sara Bernhardt, ya desligada de la Comedie Francaise, entronizada como primera actriz en la compañía del Teatro Odeón de Paris por su director Duquesnel al que cuenta ahora entre sus admiradores mas fervientes y rendidos. Entregada a la tarea dramática intensa y profesional de todo el grupo que trabaja con ella en el Odeón, con una larga lista ya de obras teatrales en su haber… los autores contemporáneos, Alejandro Dumas, Victor Hugo y también los clásicos : Moliére, Racine, y ahora Corneille, su personaje de Medea , vengativa y terrible , con la que siente afinidad inexplicable, que torna su registro expresivo, su voz sublime, dos octavas por las que se desliza habitualmente con fluidez y con soltura totales, en una tesitura de resonancia lúgubre, que le lleva involuntariamente hacia zonas ignotas de su experiencia escénica.Sara Bernhardt se sienta casi en la embocadura de la escena ante el decorado, como si verdaderamente el peso terrible del doble asesinato cometido le pesara insoportablemente. El largo peplo blanco se desata bajo su pecho. El cabello despèinado y revuelto, las dos manos crispadas y tensas sobre su rodilla derecha sostienen aun la espada ensangrentada, teñida de rojo con un tinte oscuro y líquido que esta vez el atrezzo ha sabido hacer mas verosimil que otras.. Y fija su mirada perdida mas alla del fondo del aforo del Odeón. Desde la concha resulta cada vez mas audible la voz del consternado apuntador perplejo ante el silencio prolongado de la actriz que debería ya continuar sus frases y permanece sin embargo silenciosa e inmóvil con un extraño y trágico semblante y la mirada hundida en la palidez cruel y enajenada de su rostro. - “Je serre dans mes mains la glaive qui a dejá frappé mes enfants!” - La misma espada empuñada con denodada furia por los Parisinos en el tiempo de la Revolución de la Comuna. El tiempo del odio y de la guerra…



III.-
En medio de los años de guerra con los Persas, obstinados en el ataque a las polis griegas, incluso tras su derrota en Maratón y tal vez en el momento de su derrota en Salamina, Eurípides aún se reúne con algunos amigos, teniendo la ocasión de salir ocasionalmente de la apartada gruta donde vive, donde escribe, para escuchar la sosegada pero aplastante lógica de los que otros mas tarde llamarán sofistas. Para cambiar ideas y opiniones, mucho mas allá de lo socialmente aceptado, de lo oficialmente establecido. Para charlar con Sócrates, para oir a Protágoras diciendo en su discurso “Acerca de los dioses” no poder saber de su existencia o no, habiendo sobre este y cualquier otro asunto dos discursos opuestos, uno a favor y otro en contra y haciéndose en este tema del discurso mas débil el mas fuerte. Para seguir con interés creciente la opinión de Anaxágoras, atento a los fenómenos celestes, sobre el Sol, la Tierra y los planetas, de Hipócrates sobre la naturaleza de la fisiología humana y la ética de su valoración y tratamiento, cuando la sociedad no duda ni por un instante de los dioses y los mitos homéricos.Los dioses, que justifican y explican convenientemente un furor que es solamente humano, una pasión que cede a los instintos primarios, más oscuros, potentes y desatados, sin posibilidad de freno, los temas que en su punto de vista, deberían tener algún día otro análisis: los mitos; la condición de las mujeres, Hécuba, Andrómaca, Medea. Medea… la mujer que se subleva contra lo que es objetivo sometimiento a la arbitrariedad y dominio del varón. Medea hija de Hécate, nieta del Sol, hermana de la propia Circe, la que retuvo con su magia a Ulises; Medea, asimismo hechicera, presa del amor por Jasón, jefe de la expedición de los Argonautas a la Cólquida, donde le ayuda a conseguir el Vellocino de Oro, sin reparar en medios hasta el asesinato. Que regresa con el héroe a Corinto, creyéndose su esposa, y donde sufre su traición fría y calculada cuando éste la rechaza para casarse con Glauce, hija de Creonte, quién ademas decreta su destierro. Medea, que planea y ejecuta, ante el agravio insoportable, una venganza salvaje, desmedida, absoluta.Medea, desgarrada por un odio sobrehumano, que mantiene una pugna fatal consigo misma intentando suplicar a su interno deseo de venganza, el perdón para sus propios hijos y sucumbe a su proyecto asesino, mucho mas fuerte su pasión desbordada que su amor materno, pretextando que otros, con menos piedad que la que ella como madre siente, puedan ejecutar mas tarde la sentencia horrible,y porque ella que les dio la vida, tiene tambien derecho a arrebatársela…Desdichada mujer! Cúmulo de tristeza, llevada por un dios hacia este intransitable oleaje de desgracia! Y madre desdichada, dispuesta a asesinar a los hijos habidos de un esposo traidor, funesto y humillante. Medea, trastornada de horror, que acuchilla breve y eficazmente. Erguida sobre un túmulo de soledad y espanto. Advirtiendo quizá que la piedad impregna previamente a la sangre, la punta de la espada que gotea de rojo sobre los cuerpos de los hijos tendidos en la tierra.
IV.-
La pluma con el que el autor griego traza sobre el alisado rollo vegetal quiebra su punta dejando un rastro rojo de tinta que interrumpe de súbito la cuidada escritura. E incluso él mismo, que hará huir a su protagonista, tras su crimen odioso, en un carro celeste de serpientes aladas, como fín de su drama, parece finalmente refugiarse en el mito, intentando apartarse de un final tan oscuro y absurdo, sin sentido ninguno ante medida de dolor y locura tan altos e insufribles , de un final mas real, mas vérídico, no ya para Medea y los seres que odia, sino tambien para todos los hombres, como la propia muerte. Cuando el coro ha callado y el telón cae definitivamente sobre los personajes y la embocadura del teatro.




Alfredo Piquer. 25 Septiembre 2002.

miércoles, junio 06, 2007

CRISTAL OSCURO

En otro mundo, en otro tiempo, en la era de la maravilla, hace mil años, esta tierra era verde y era buena. Hasta que se quebró el Cristal, y un trozo se perdió: un fragmento del Cristal. Así empezó la profecía y aparecieron dos nuevas razas: los crueles Skekses y los apacibles Místicos…
Los Skekses exterminaron a todos los Gelflings... Menos a uno. Jen, el último de los Gelflings, fue adoptado por los Místicos, quienes le enseñaron toda su sabiduría, dándole pie a salvar el mundo, tras ver que la gran conjunción de soles está cerca... De esta manera los Skekses y los Místicos volverían a unirse en un solo ser y se restablecerá el orden.
Con este argumento entre la épica y el cuento, se esconde una intrincada y complicada historia donde las metáforas a través de la imagen cinematográfica son múltiples. Jim Henson construye un genial relato fantástico, en un momento en que la necesidad de construír otros mundos y/o descubrirlos, con la esperanza de que fueran mejores, estaba al orden del día en la creación artística y el cine.
Los años ochenta. Y así marcó mi infancia esta maravillosa y poco conocida película en la que Jim Henson y Franz Oz se unen para dirigir un bellísimo guión de David Odel y el mismo Jim Henson, lleno de lecciones éticas.
Las marionetas son bellísimas, consigue una acertada simbiosis entre el mundo animal y los humanos en unos seres que han influido en la representación de las criaturas fantásticas en el arte, el cómic y el cine durante mucho tiempo.
Las escenografías crean una sensación de realidad que no deja de ser adecuada a las marionetas. Plantas y árboles imaginarios, cielos, soles imaginarios, un mundo virgen lleno de silencios donde la Naturaleza enseña en sus detalles una trama y otra lección ética paralelas.
El mundo de los Místicos, entre la leyenda celta y el misterio extraterrestre. Expresados en el silencio y en la fuerza de la unión a través de las armonías musicales de sus voces. Expresados a través de la artesanía y en la belleza de los rostros y manos sabias.
Los crueles Skekses, que rozan lo grotesco y lo jocoso, despojados de sus ropajes , de su parafernalia, quedan en burdos, huesudos y desagradables amasijos de pájaros, insectos, ratas…, los gestos les delatan. La avaricia, la envidia, la falsedad del agasajo a los superiores.
Con una música épica que nos regala Trevor Jones, autor de hitos como Dentro del Laberinto y en otra línea El último mohicano. Una música que acompaña perfectamente el sentido del relato. Y que emplaza el mundo del Cristal Oscuro en la más cercana de las lejanías, en la más concreta de las abstracciones, en el alma del espectador por las tierras áridas de los Místicos y en los oscuros recovecos de las cuevas de los Skekses.
La trama es limpia, en su forma y contenido...y el final consecuente es que los contrarios se unen en el Equilibrio inicial.


Tengo entendido que se está realizando una segunda parte, The Power of the Dark Crystal, (2008), después de muchos años de ignorar esta obra de arte. No creo que los efectos del 3D que vayan a utilizar los creadores gráficos superen El único Cristal Oscuro. No hay mayor veracidad gestual y sentimiento que en las marionetas de Jim y Kira y en los pequeños esclavitos de los Skekses. Veremos con cierta ilusión y también cierto escepticismo y reticencia esta continuación sin sentido de un film único en su estilo, en su historia, un cuento cerrado y al que se pueden sacar mil ramificaciones filosóficas pero no derivaciones o continuaciones discursivas.

martes, marzo 06, 2007

Música tuya.


Blas de Otero. Ángel fieramente humano


¿Es verdad que te gusta verte hundida en el mar de la música;

dejarte llevar por esas alas,

abismarte en esa luz tan honda y escondida?
Si no es así, no ames más; dame tu vida,

que ella es la esencia y el clamor del arte;

herida estás de Dios de parte a parte,

y yo quiero escuchar solo esa herida.
Mares, alas, intensas luces libres,

sonarán en mi alma cuando vibres,

ciega de amor, tañida entre mis brazos.
Y yo sabré la música ardorosa

de unas alas de Dios, de una luz rosa,

de un mar total con olas como abrazos.

jueves, enero 25, 2007

Magia


Recuperando la conciencia de esa magia poco a poco, intentando darle forma y tocarla con la música.
Aparece siempre tras el cristal empañado y la niebla de un tiempo de indecisión. Otras veces se aparece muy claramente, iluminada y transparente y casi puedo pasar a través sabiendo quién soy. También aparece opaca, dura, cuarteada.

He intentado romper ese cristal, intento que no sea yo la que me refleje tampoco, e intento rechazar esa imagen de los momentos que en que me decepciona, para retrotraerme a lo que de verdad creo que que es y conseguir ver con nitidez y pureza.


Maga. Diecinueve
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Letra : Miguel Rivera

Música : Miguel Rivera



LETRA

Con viento del este hiciste una cama,
soplaste sobre ella para templarla
y con el murmullo de tu voz de agua
me cantabas nanas sin letra.

Y dormíamos tan juntos que amanecíamos siameses,
y medíamos el tiempo en latidos.
Y en tus dedos yo tocaba mis canciones,
dedos de teclas de celesta.

Y tu pulso tamborileaba en mis sienes y muñecas
como diminutas patas de ciempiés,
y nos repartíamos los labios y los dientes y el hipo
y del alfabeto las impares.

Y en tus dedos yo tocaba mis canciones,
dedos de teclas de celesta.

Y en tus dedos yo tocaba mis canciones,
dedos de teclas de celesta.

martes, diciembre 19, 2006

Hace un siglo



Ha pasado casi un siglo desde que los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi diseñaron el Palacio de Comunicaciones de Madrid, el edificio de Correos situado en la Plaza de Cibeles. Un edificio emblemático. Símbolo de la arquitectura española de principios del siglo XX, y símbolo del tránsito de Madrid, del enclave de paso hacia su movimiento, su comunicación con el exterior..., en definitiva símbolo de la apertura de la ciudad. Precisamente porque fue concebido para ello. Porque como buenos arquitectos, sus creadores supieron plasmar en la piel del edificio, a través de la piedra y del espacio, a través del volumen y de la corporeidad, y del vacío y su intangibilidad, esa dualidad perfecta entre lo que viaja y lo que queda. Y ello con un sentido histórico perfecto: aunando en el edificio las masas recortadas de columnas flanqueantes que lo refuerzan como un buque que guarda el tránsito de los objetos y de las palabras, de lo abstracto y de lo concreto. Con las ventanas que permiten al contenido del barco respirar el aire multicultural de la ciudad de Madrid. Un aire de vientos cambiantes, de corrientes dispares y de integración de lo nuevo en una historia arraigada de forma especial en este caso, en su arquitectura.Idóneamente situadas, dan al edificio un sentido neogótico a partir de las estructuras de hierro que rajan y vacían su pesantez, sin dejar de lado referencias a la arquitectura de Viena de Fin de Siglo, en la cual la estética del edificio respondía a su funcionalidad, y por tanto su estructura y materiales eran todo uno, en el espacio y en el tiempo.
Y además nos encontramos con un edificio español, donde el color, la decoración, ciertas formas de la piedra, y los volúmenes entrantes y salientes que lo convierten en bastión, no dejan de recordar a la arquitectura española del Renacimiento e incluso del Barroco.
Un edificio histórico más en Madrid. Un edificio que se hizo respondiendo a un sentido global de la ciudad, y a un sentido concreto de su necesidad.
Me parece aberrante que se hayan derruído algunos históricos como el destinado a aparcamiento de la Plaza de Sto Domingo, efificio que recibió un Premio de arquitectura, construído en 1920.
Me duele volver de viajes por ciudades en las que le sentido histórico se une al estético y el respeto por la historia y por la estética se cumplen al abordar reformas o renovaciones.., y encontrarme avergonzada con mi ciudad, Madrid, convertida en un campo de concentración, en asfalto... veo la plaza de Tirso de Molina guardando las flores en nichos acristalados bajo el cemento, y la vida real que alrededor de su boca de Metro se creaba, va desapareciendo. ¿acaso molestaba?... Las farolas "modernas", por intentar describirlas de alguna forma, destruyen la visión del cielo de Madrid, y de los edificios de la Plaza de Tirso; (cuando en su día se hicieron unas famosas farolas modernas -ahora lo escribo sin comillas- las lenguas viperinas y carentes de cultura consiguieron quitarlas de Madrid con una campaña sucia sólo porque entonces gobernaba el PSOE. Ahora nadie dice nada).
Y las luces de Navidad, dispares y sin atender a su entorno, cada año más horteras....diseñadas por Agatha Ruiz de la Prada, (mujer de Pedro J. Ramírez), ahora se entiende todo.
Casi nos quedamos hace tiempo sin árboles en el Paseo del Prado, y de nuevo querían arrasarlo con el gris sin forma, sin estructura, sin historia y sin renovación, sin vacío y sin volumen...el asfalto. No olvidemos las obras de la M-30 tampoco... no nos acostumbremos a ésto, a esta burla del dinero y del poder.
Una de las últimas burlas a los ciudadanos madrileños que contemplo, entre otras muchas, es la que sugiere y da comienzo a este texto: el edificio de Correos va a albergar el Ayuntamiento de Madrid. No puedo salir del asombro y del dolor impotente de tener en Madrid gobernantes que ignoran el sentido de la arquitectura, y del urbanismo lógicamente también. Gobernantes cuya megalomanía es explícita y que no entienden el discurso estético de una ciudad, que probablemente no hayan viajado apreciando la unión entre los edificios, las calles,las líneas verticales y horizontales, las perspectivas, las esquinas, los enclaves, la armonía, lo lleno, lo vacío, el interior y el exterior, el cielo y el suelo, todo el espacio y sus habitantes... gobernantes que probablemente no saben Mirar, y que probablemente no hayan leído obras como Espacio, Tiempo y Arquitectura de Sigfried Giedion. Porque ignoran estos conceptos y su vinculación con el Arte, la Historia y Civilización.

domingo, noviembre 19, 2006

Dies Irae

Estaba allí, de nuevo. Sentada en aquella mesa redonda, de madera antigua. Escuchaba la música y apuntaba, y sentía que iba a ser posible. Podría hacer lo mismo sin tener que estar recluída en aquel sótano, de paderes negras, oculta, escondida. Solamente la mesa, sus ideas, unas cuantas cajas de CDs, el reproductor metalizado, antiguo ya, lleno de botones y una pequeña pantalla digital que demostraba su antigüedad, la música fluyendo.

Lo iban a conseguir, eran muchos. Arriba, en el gran salón, nadie podía imaginar que unos cuantos tramos de escaleras encubiertos tras la pared llevaban a aquella sala de operaciones. Allí se reunían, para escuchar, para comprender, para entender y poder enseñar la música, su poder en la historia, su papel necesario, la necesidad de escucharla atentamente, de hacerla suya, de interiorizarla, ver su valor como lenguaje, como testimonio del tiempo, del mundo, del pensamiento…. Allí se emocionaban, allí descubrían el cosmos en las notas y allí reescribían lo que Ellos les habían quitado, lo recordaban y lo reescribían.

Oyó un ruido. Crujían los últimos escalones, un escalofrío, y cierto miedo, como siempre… pero no, no iba a pasar nada, de nuevo era él.
Bajo la luz mortecina se marcaban más aún sus rasgos ajados, el paso del tiempo y la sabiduría concentrada en la mirada, no obstante brillante en tímidos destellos, a veces unidos a una sonrisa de satisfacción, a pesar de todo, a pesar de haberse puesto en peligro muchas veces. Sólo una vez ocurrió, y podía haber sido mucho más terrible. Finalmente sólo tuvo que pasar una noche encerrado. Ellos le encontraron. No allí, en el sótano del gran edificio de vidrio gris y pilares de aluminio. No allí, sino en refugio de un bosque, cuando la civilización se desmoronaba, y ellos la despojaban de los libros. Lo encontraron entonces con una lágrima cayendo ante la inmensidad de aquellas voces en la obra de Mozart, Dies irae, dies illa….., que le recordaban una muerte aún más dolorosa: la incapacidad de expresar, de discurrir, de discernir, de tener conciencia.

Sí, él había venido. Estaba nerviosa. Su mano siempre temblorosa en el mando del aparato metálico controlando cada milímetro. Un mínimo fallo podía cambiar la frecuencia y Ellos podían percibirlo. Habían creado las máquinas reproductoras y los cd’s para sus fines. Las conocían. Y además eran capaces de detectar el pulso, los tonos, los graves, agudos…, los silencios…, el sentido de la música maldita, la música que hacía pensar en el origen de las cosas, la música de la conciencia del tiempo, la música que evolucionaba y que retrocedía, que se escribía de muy diversas maneras, que significaba la Historia, y que por ello escondía secretos innombrables para muchos. La conocían perfectamente y por eso la odiaban, porque podía arruinarles, porque podía bajarles de su lugar, a Ellos. Porque provocaría la revolución, porque levantaría conciencias y sentimientos, porque derrocaría la ignorancia y porque su conocimiento igualaría las clases. Lo habían conseguido con los libros, pero ahora…

Detuvo el reproductor y se quitó los auriculares. Aquellas máquinas antiguas, una vez inventadas por Ellos, y ahora usurpadas en la clandestinidad para el fin contrario, les habían servido para Escuchar...Se sentía muy débil…, llevar tanto tiempo esos auriculares le molestaba y le hacía daño en los oídos. Recordaba la música viva, directa, compartida, la escena, la interacción con le público, recordaba la emoción ante el gesto y la singularidad de cada interpretación. Le recordaba a él, dirigiendo, y siendo uno con la música, con los músicos pues, con la mirada, el movimiento del cuerpo, con la mente.

Él mesaba el pelo canoso, y hablaba quedo, recordando con su tono el posible peligro. Conversaron sobre los que estaban, arriba, en el gran salón acristalado, en aquella convención de automatismo. Sobre la tristeza que les envolvía en su labor diaria desde que Ellos la controlaban. Sobre las carencias de las aulas donde los rostros de los pequeños también se vestían de gris. Sobre su cansancio ante la imposibilidad, sentirse atados de manos y pies para enseñar el valor de la música. Perfilaron estrategias y contaron nuevos fichajes además de nuevos tesoros musicales hallados, que poco a poco alguna, muy poca, gente les daba para ayudarles. Había que encontrar la manera de transmitirlos, había que encontrar la manera de trasmitir esa música, y para ello, había que escucharla, recordar cómo se escribió una vez, y cómo se podía reescribir, reinventar ahora.

Conversaron durante una hora. Nadie les echó en falta. Tenían que marcharse, era tarde, la reunión había terminado. Ella prefirió quedarse, pasar allí la noche y continuar escuchando. Él marchó ufano con la esperanza de la ayuda próxima y del trabajo diario que, aunque sutil, algunos niños podrían asimilar.
Estaba sola. La envolvió el silencio, la envolvió el negro de la pared y la luz inquisidora en la pequeña lámpara. La envolvió su propia oscuridad. Cogió unos cuantos cd’s y buscó. Uno de ellos la encontró a ella: de nuevo aquella secuencia para los difuntos, aquella que un día le conmovió a él. Lo puso. Lo dejó sonar.

Dies irae, dies illa,
Solvet saeclum in favilla
Teste David cum Sibylla.
Quantus tremor est futurus,
Quando iudex est venturus,
Cuncta stricte discussurus!
Tuba mirum spargens sonum
Per sepulchra regionum
Coget omnes ante thronurn.
Mors stupebit et natura,
Cum resurget creatura
Iudicanti responsura.
Liber scriptus proferetur,
In quo totum continetur,
Unde mundus iudicetur.
Se estremeció. De repente una luz, pasos precipitados, atropellados, por la escalera negra, y una linterna, ya cerca. No era él, no era nadie de los suyos. Eran Ellos.

Había fallado. Se había fallado a sí misma y a todos. Había olvidado los auriculares. Había llenado la habitación, la escalera, todas las salas frías del edificio... de sonido pleno, …había llenado su mundo y el mundo de música vibrante, de música que retumbaba en los oídos, en las paredes, en el cristal frío, en el metal, en el cemento, y fuera en la noche, en el campo aún vivo pleno de silencio.

Y todo había terminado.

No podría seguir aprendiendo y enseñando, y menos escuchando. Permanecería en un centro especial.

Él fue a visitarla. Cuando le vió entrar rompió en llanto de impotencia. Desolación, dolor profundo en el pecho. No había podido ser. Por su culpa. Ella había fallado al mundo. Ella era la culpable…, por no controlar el impulso y necesitar de la escucha abierta, por olvidar callar, por olvidar “bajar” el volumen, por olvidar que la conciencia hecha música y la música hecha conciencia son peligrosas.

domingo, noviembre 12, 2006

Manuel Vicent. El Becerro

No puedo dejar de poner este texto de Vicent.

El becerro
MANUEL VICENT
El País 12-11-2006

En la antigüedad los artistas eran esclavos. Sus obras podían servir a los dioses o llenar de esplendor a los tiranos, pero su vida pertenecía por entero a sus dueños. En la Edad Media los pintores y escultores fueron simples artesanos anónimos, que esculpían tallas románicas o pintaban retablos de exquisita belleza y sólo se calentaban el estómago con sopa de borrajas. Hubo que llegar al Renacimiento para que algunos artistas comenzaran a firmar sus obras de propia mano y a gozar de cierto prestigio social. Liberados de la esclavitud o del anonimato, tuvo que pasar mucho tiempo antes de que los artistas pudieran prescindir de los mecenas, sus nuevos amos o de los encargos de la iglesia y de la aristocracia, que les permitían subsistir con alguna dignidad. De una u otra forma el arte ha sido siempre vasallo del dinero. Desde los templos de los faraones hasta los rascacielos de Manhattan los artistas han hecho nido a la sombra del becerro de oro, un ídolo que ha ido cambiando de lugar a lo largo de la historia. Del Antiguo Egipto pasó a la Grecia clásica y a ésta se lo arrebató el Imperio de Roma. Después de un largo periodo de oscuridad, cuando el becerro afloró la poderosa cornamenta en los Países Bajos y en Florencia, allí se establecieron los artistas para adorarlo. De la Florencia renacentista de los Médicis se trasladó a la Roma barroca del Papado; en el siglo XIX el becerro fue entronizado en París, donde los artistas comenzaron a ser apacentados por los primeros marchantes y coleccionistas, y al final de la II Guerra Mundial los norteamericanos se lo llevaron como botín a Nueva York para exhibirlo sobre un alto pedestal de dólares. La hegemonía económica y política de un país ha ido siempre acompañada por una irradiación de arte desde su seno. Este otoño las salas de subastas de Nueva York están agitando grandes remolinos de dinero, que pueden dejar a Picasso o a Monet instalados en el comedor de un rey del plástico, magnate del petróleo o fabricante de cosméticos, que son los Médicis de hoy. El arte busca el dinero, pero a su vez puede llenar de luz a un asesino y convertir en un ser divino a cualquier bellotero. Ahora el becerro da señales de querer cambiar de lugar. Los artistas le están montando el nuevo altar en Berlín. El arte y el dinero nunca se equivocan. Si el becerro de oro, precedido por marchantes judíos, se aposenta en Berlín, será un síntoma inequívoco de la decadencia de Norteamérica y de que otra era de esplendor para Alemania ha comenzado.

miércoles, noviembre 08, 2006

Ciudad


Ciudad sin peso, liviana, vacía de historia,
extiendes tu epicentro de tumulto
Sobre tierra de canto soterrado,
de sonido vibrante que retumba
sobre la realidad del suburbio.
Líneas entrecruzadas amplían tu horizonte,
la vida va trazándose en raíles
sobre cuadros de savia encapsulada,
Bajo tu red de cables.

Ciudad de piedras nuevas, nuevos templos,
asciendes desdoblando verticales
Que buscan tras la red un cielo incierto,
batalla de metales y pilares.
Perdida bajo el censo de lo gris,
Despliegas como espina el agua, fértil,
Aliento transversal, eco de lluvia,
Arco-iris, señero para el alma.

Ciudad de viejos árboles callados,
que buscan el color en las esquinas,
retazos de ancestrales tradiciones,
ahora ya sólo eslóganes marchitos.
Sus ramas albergando tu sonido,
que el viento difumina, apaciguando,
la impertinente charla de la gazza,
y el canto reiterado del riente.

Ciudad llena de sueños infinitos,
llevados por canales de desagüe,
hacia ninguna otra parte.
Embudo de la mezcla a veces falsa
del color de dos mundos en billetes,
que remueve emociones al contrario,
desdibujando espacios rectilíneos.

Tuerces el pensamiento de lo ilustre,
Y te limpias la pátina de antiguos,
Y sólo queda en ti el ritmo incesante,
Pálpito de una vida en automático,
que quedará para siempre en el Sur de tu Hemisferio.

Ruth, 7 de nov de 2006. Melbourne, Australia.

domingo, noviembre 05, 2006

LOW

Sin mucha inspiración para lo nuevo, dejo el link a unVídeo de Low, un grupo cuya música vuelvo a escuchar hoy, y me sigue revolucionando por dentro desde que me la recomendaron. (Lo acompaño de una crítica que escribí hace mucho en su concierto de Madrid.) El del vídeo no es el mejor tema ni el más representativo si esta apreciación es posible, pero sí es de los más conocidos. Y desde luego el directo es la manera de escucharlos. Aún así, que se acelere vuestro pulso.

R.Piquer-abril 2005
Acudir a un concierto de Low, no es sólo un privilegio, es un aprendizaje, un desafío personal a la capacidad propia de saber escuchar, y de percibir cada detalle de melodías y acordes. Aunque encuadradas en una estética minimalista, quizá por el tópico de su sentido intimista y “melancólico”, sus canciones se constituyen en verdaderos himnos, elaboraciones perfectas de temas recurrentes que al final uno hace propios, si es que ha sido capaz de responder a la honda reflexión que en ellos se hace.
Si despojamos al grupo de sus atribuciones, acertadas o no, desde el enfoque crítico de los últimos años, al slowcore, el dream rock, etc, etc…. queda todo un revulsivo para la música actual. Música pura, música que aúna perfectamente las palabras con el gesto musical, que sabe utilizar los silencios como un elemento más del ritmo y de la melodía, que se contrae y se recoge, y que se distiende y se desgarra, ésto último no sólo con el despliegue de la guitarra, potenciado en su último álbum, The Great Destroyer, si no con la propia voz expandida, doblada y envolviéndonos a veces en dimensiones irreales.

Solamente mediante guitarra, (Alan Sparhawk) bajo (Zac Rally ) y batería ( Mimi Parker ), este trío de Minnesota consigue emocionar. A veces desde la sencillez de canciones con estribillos “llevables”, redondos, esperanzadores, como Step, que van dando pasos por el pop- rock alternativo y vuelven a la experimentación de estrofas expresivas donde el bajo lleva el protagonismo oscureciendo el sonido antes de volver a ver la luz. Y a veces emocionan desde la complejidad de la tristeza, Silver Rider o When I go deaf, pero una tristeza sobria, armónica, simétrica, nunca deformada, nunca depresiva, …siempre en su punto, siempre bella. Lo bello, como alguien dijo alguna vez, siempre tiene algo de triste…más que eso, contemplar o escuchar la belleza siempre se convierte en elucubración, en autorreflexión, y en autocrítica, y siempre es esperanzador, y positivo.

Por eso no creo en las críticas sobre Low que hablan de tristeza, de melancolía, de intimismo. Low están cantando al mundo, se desgañitan tanto cuando utilizan pocos elementos en las canciones, casi rozando el susurro y el silencio, como cuando potencian el ritmo o la guitarra. Todas las opciones, si se quiere, son reflexivas, y sí entonces, íntimas o intimistas, porque transmiten el mensaje de la manera más directa. Esa emoción expresiva, viene del culto a lo bien hecho y a lo que llena, y sin embargo mediante muchas formas, desde el folk, country, al postrock……y muchos más ámbitos colindantes que Low saben perfectamente aunar.

Alternando con perfecto conocimiento de causa, temas de anteriores discos, como el maravilloso Sunflower, del álbum Things we lost in the Fire, que fue todo un llamamiento a la belleza “callada”, y a la dulzura, hasta los acordes de la mayor parte de canciones del último álbum, The Great Destroyer, del cual, a pesar de que el público nuevo en estos sonidos esperaba las potentes Monkey, o la “popera” California, sin duda destacaron Silver Rider o When I go deaf. En ésta última nos hubiera gustado escuchar mejor, más nítido, el solo de guitarra, una melodía de arabescos llevados al rock actual,arraigados en Norteamérica y en su folk, en vastos campos verdes y en leyendas, o en montes nevados de eterno silencio. Por esos paisajes, siempre densos e iluminados, nos perdimos gracias, entre otras cosas, a la arrulladora voz de Mimi Parker, y solo algún ruido producido por el público interrumpió ese sueño de comunión con nosotros mismos, y la música.

viernes, noviembre 03, 2006

Contrapartida

Y este espacio, se lo dejo a mi padre, que da su contrapartida al mundo desde el arte, desde las letras... desde la Poesía, plástica y escrita, desde la enseñanza siempre entregada y desde una sabiduría infinita y por ello humilde.
Alfredo Piquer Garzón. (Madrid 1951)
Licenciado en Filosofía y Letras, Doctor en Bellas Artes, realiza labor docente e investigadora como profesor Titular en la Facultad de Bellas Artes de la U. Complutense de Madrid. Dirige y coordina el Grupo de Poesía del Círculo de Bellas Artes de Madrid donde ha sido Premio de Poesía de la Institución en 2002.



Oráculo

No me basta el relato ni la memoria vaga
en aquella mañana del estío en el monte
donde habita el oráculo. Si se calló la pitia
sin pronunciar , ajena, su velada palabra;
si tan solo las ruinas y las líquidas piedras
acogieron mis pasos con silencio de túmulo.
No es bastante el recuerdo poco a poco perdido
de la mirada blanca, vacía y alienada,
los detenidos pliegues de bronce en el recuerdo
como espejo de óxido, donde he imaginado,
las cercenadas riendas en las manos,
conducir todavía mis caballos.
No es suficiente el largo transcurrir de los días
donde el orgullo mudo, solo por haber visto
las piedras arruinadas, los tesoros robados,
se disgrega despacio para quedarse en nada.
Porque casi he olvidado los olivos violetas,
el temblor de los blancos corderos degollados
con balido de angustia como el canto de Apolo.
Y si fueron las cuerdas erguidas como fustes
de una pétrea lira que sonase en el templo
de la diosa de ojos de lechuza
las que hablaron en vez de la sibila.
No me basta.
No me basta una historia imaginada solo
porque no sería cierta.
No me basta el relato, sino solo el poema.
Solo un verso que diga que tu estabas ausente;
tú, la pitia dormida de vapores de llanto
que mantuvo el silencio. Tu la adivina ebria,
lejana, enajenada, de sueños destruidos
que regresó al vacío y abandonó los templos
devastados; la decepción profunda del saqueo
que disolvió la fiebre de nuestro amor perdido.
El poema me basta.
Porque el poema es lágrima amarga e insufrible
de metano y sulfuro que brota del olvido;
fehaciente memoria de tu silencio largo
el monstruoso ofidio que engulle lentamente
con ojos insidiosos el sueño de la vida.
Solo el poema basta, veraz y pestilente
como oráculo oscuro del fracaso.



Muertos
Los escritores están obligados a contar los muertos G. Grass


Pero la tarde inmensa ofrece ante mis ojos
un páramo de brumas y humaredas.
Enteramente negra, la noche ha descubierto
su cúmulo vencido de racimos de plata,
apagada la luz que cunde en el océano,
presa el cielo del plomo que inunda ya el camino
que no tiene retorno;
y el látido y el beso serán solo fantasmas del pasado
y no habrá sino arena lacerada y estéril,
zigurats derribados y ennegrecidos pozos
de sangre de la tierra funeral e incendiada;
y no habrá sino fosas de nombres olvidados ,
adensadas mareas de alquitrán irisado
como negro sudario que amortajase vuelos,
epicentros de fango y agigantadas olas
de miseria y de llanto.
Y no habrá sino tarde tendida de desiertos
oscura, encapotada de cúmulos de lágrimas
lloviendo en los escombros sobre el largo paisaje
de un campo de batalla sin término ni límites
donde contar los muertos uno a uno
y constatar sus nombres
de los que el mío sin duda sea el primero.

miércoles, noviembre 01, 2006

A un amigo



Hace unos diez años, o más….Un chico distraído, aparentemente. Detrás, una mirada serena, profunda, que está aprendiendo a medir cada paso en la vida y que reflexiona con entusiasmo y con tesón sobre sus ilusiones.
Se va forjando una amistad, y cada paso es certero, a pesar de algo de viento en el camino. Y nunca ha fallado, en lo esencial, en lo que importa, en el apoyo mutuo y en la evidencia y la confianza de que estamos ahí, y que la amistad es firme.
Y con los años voy observando, (o quizá me de cuenta ahora de repente, cuando miro atrás desde una incipiente conciencia), lo que es y lo que ha sido todo.
Y me doy cuenta que poco a poco se ha ido haciendo, y se está haciendo, pero como él quiere: Volviendo sobre los pasos errados, el sufrimiento, algo de soledad, los golpes de gente egoísta ante su perceptible fragilidad, y sopesando cada uno, para encontrarse ahora feliz, valiente, fuerte, consciente, creando su mundo, y mejorando el de los demás.Y enseñándonos cómo se ha de hacer, cómo nos hemos de hacer. Ni lento, ni rápido, pero muy seguro. La seguridad que le otorga el ser feliz desmontando la hipocresía, desmontando la injusticia, y el haber encontrado otra mirada serena, consciente y constante, maravIllosa, llena de dulzura, en la voluntad diaria para compartir todas las pequeñas cosas y el camino con el que van a llegar, seguro, a un lugar propio y al mismo tiempo de comprometida lucha, pero un merecido lugar. Si es que no han llegado ya.

En la otra cara lunar


Letra : La Buena Vida. Música : La Buena Vida.
Los planetas son la única preocupación, que gira alrededor de más de un investigador.
Sus misterios son objeto de estudio que yo, sigo con gran atención, su origen y composición.
Cada día, sabemos algo más de los planetas, que nos dan nuevas pistas.
Si quisieras, nos podríamos juntar, en la otra cara lunar, a escondidas, a escondidas.
Dicen que después de una explosión inicial, todo se puso a andar, con un orden muy natural.
No sé que pensar, quiero creer que es verdad, yo ando en mi propio big-bang, y no sé cuándo acabará.
Todavía, cuando un meteorito cae, su revolución nos trae, de cabeza.
Si quisieras, nos podríamos juntar, en la otra cara lunar, a escondidas, a escondidas...

Cine Italiano


El otro día fui a ver Il Caimano, la última película de Nanni Moretti.
Este director suele jugar con la narración dentro de la narración. En este caso bajo el tema de una aparente crítica a Berlusconi se esconde la historia de una jovencísima directora de cine y un productor maduro y "fracasado". ¿O era al revés?
Me sorprendió la cantidad de "estilos", tonos y caracteres que discurren a lo largo de la cinta. Para cada situación, para cada ambiente, para cada diálogo, un encuadre, una estética, una fotografía, una escenografía, y una referencia ( a los muchos estilos cinematográficos ) distinta:
lo hiper-realista se mezcla con lo poético, con lo grotesco, con el negro... y de background por supuesto todas las huellas de los grandes italianos, de Fellini a Bertolucci, y Benigni ( esta referencia me gusta menos).
A pesar de un aparente discurso irreal dentro de lo real, y la primera sensación de incoherencia, la película representa, más que la supuesta crítica a Berlusconi, los sentimientos más humanos rescatados de tipos -no tan comunes de todas formas- del entorno actual. Transmitidos sobre todo en -por supuesto diálogos-, pero sobre todo algunos silencios, algunas miradas y algunas fotografías.
Esos dos mundos, aparentemente separados, en la narrativa visual, se acaban mezclando, de la misma forma que la situaciones "reales" se están produciendo en el mismo entorno y circunstancia que se pretende aislar -que los personajes y el espectador desean aislar- a otro discurso narrativo, para establecer una distancia y una perspectiva crítica. O quizá..¿lo más objetivo es lo que se quiere aislar en teoría, y realmente son sus verdaderos sentimientos lo que los personajes finalmente han encerrado y desbrozado en un discurso visual?
En cualquier caso, el aparente humor entraña unos caracteres muy dibujados en los personajes: la no tan joven Teresa a pesar de su edad, y la ignorancia infantil de muchos otros adultos. En toda esta fragmentación vamos aprendiendo de cada uno, y lo que al principio es una situación graciosa, divertida, distante, y objetiva, u objetivada, nos termina implicando en los dos discursos el real y el irreal, y los une para ponernos en una postura crudamente crítica ante el mundo actual y ante nosotros. La vida misma.
Por cierto, la recomiendo. : )

Igor Strawinsky Vs. Picasso


Igor Strawinsky conoció a Picasso en Roma en 1917. (A partir de entonces comenzó su colaboración y su intercambio de opiniones, bocetos y dibujos……) De allí marcharon a Nápoles junto con Diaghilev, Massine (Ballets Russes), y Cocteau. En esta ciudad confluían las tendencias vanguardistas en una época difícil pero sumamente fructífera para la creación artística. La música de Strawinsky sonaba mientras se exponían en el mismo Teatro Constanza obras de Picasso o Braque.
Allí el pintor realizó el primer dibujo pre-cubista de Strawinsky, un retrato que al salir del país, en la aduana italiana, fue considerado un plano de las fortificaciones fronterizas : ))

martes, octubre 31, 2006

Coser y Cantar o la Rueca del Tiempo y la Distancia


Tras un día largo que gira sobre sí, me he sentado en la soledad y el silencio a realizar algo tan simple y tan complejo como coser un botón.
Como toda labor artesanal, pronto me he visto recogida sobre mí misma, mis manos sosteniendo la aguja, entretenidas y entretejidas en la labor reiterada, pero no monótona, de Coser.
El tiempo que había corrido rápido en el exterior, en el mundo, sus distancias, sus tensiones, su movimiento….., se cerraba sobre sí mismo en la concentración sobre la aguja, el hilo pasando, reafirmando meditaciones y reflexiones a la vez que las sujetaba en la tela.
Y de pronto, en los círculos de mis manos y mis pensamientos, aparecía la propia actividad de coser como un elemento clave en el imaginario de Oriente y Occidente: Toda la Historia, ceñida, tejida, enroscada, enhebrada, cosida;…. toda la Historia como un discurso creado sobre el intento de retener el Tiempo, de enhebrarlo muy fino para poder abarcarlo, en el tiempo y en el espacio.
La rueca de Cotos, la Moira griega que elige nuestro destino y lo pone en la rueca.
Y Penélope, cosiendo, cosiendo, reiteradamente, serenamente, esperando, deteniendo el curso de las horas ficticias en el acto de coser, y esperando el destino, Ulises perdido en el movimiento, en el avance del tiempo y el espacio.
También Aracne, bordando y tejiendo para vencer la avaricia de un mundo sentenciado a un destino ordenado por Dioses caprichosos. Y por ello también las Hilanderas de Velázquez, recogidas en el cuadro, llevadas al mito desde la atemporalidad de la imagen. Y Goethe: Su Margarita ante la rueca, girando, girando, para evitar la pérdida del amor y dominar su destino, y la música de Schubert ilustrando la rueca, pesante en el piano, circular, como los capturados sentimientos de Margarita, o como la dama de la torre de los hermanos Grimm condenada también a hilar y a tejer el tiempo.
Todas las mujeres que cosen y cantan, que esperan y que retienen el destino, el tiempo, la tradición popular….
Todas las telas y los tejidos hechos por las Mujeres a lo largo de la Historia, creando un destino concéntrico, apresado en los arabescos, las filigranas tejidas, los adornos, las grecas, y la materialidad física reiterativa, monótona de la tela, atrapando el trabajo, la labor de las manos, el pensamiento, la música, la vida, al fin el tiempo…, en el acto de Coser.