lunes, julio 13, 2009

If....Rudyard Kipling
























Por si lo habíamos olvidado.....


If

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don't deal in lies,
Or, being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise;

If you can dream - and not make dreams your master;
If you can think - and not make thoughts your aim;
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to broken,
And stoop and build 'em up with wornout tools;

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breath a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on";

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings - nor lose the common touch;
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run -
Yours is the Earth and everything that's in it,
And - which is more - you'll be a Man my son!

martes, junio 30, 2009
























Attaquons dans ses eaux la perfide Albion

domingo, mayo 31, 2009

Clarice Lispector




Clarice Lispector (1920-1977)



Silencio (fragmento)

" Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron, pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aún el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento. Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio. "

Un soplo de vida (fragmento)

" Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío. "

viernes, mayo 29, 2009



























Subíamos una escalera con peldaños de adobe claro, grandes y nuevos.
Subíamos una escalera, firmes los últimos pasos,sin mirar atrás.
Abajo, el bullicio de la ciudad,el cielo azul pleno extendido sobre ella, sobre las casas nuevas. Bajando límpido a sus pies,moviendo el tumulto de gente viva y despierta.
Subíamos una escalera y en lo alto, sabiéndonos libres -lo ví en tus ojos transparentes y profundos- sólo miramos una vez atrás, para volver a bajar.

Soñé que...Subíamos una escalera.
Cuánto lo siento, amiga mía

miércoles, mayo 27, 2009

WISH YOU WERE HERE


So, so you think you can tell Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get you to trade your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange a walk on part in the war for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year,
Running over the same old ground.
What have you found? The same old fears.
Wish you were here.


lunes, mayo 25, 2009

Les Chemins de l'amour












Les chemins qui vont à la mer
Ont gardé de notre passage
Des fleurs, des feuilles et l’écho sous leurs arbres
De nos deux rires clairs.

Hélas, des jours de bonheur,
Radieux de joies envolées,
Je vais en retrouver les traces
Dans mon cœur.

Chemins de mon amour,
Je vous cherche toujours.
Chemins perdus,
Vous n’êtes plus
Et vos échos sont sourds.
Chemin du désespoir, chemin du souvenir,
Chemin du premier jour,
Est un chemin d’amour.

Si je dois l’oublier un jour,
La vie effaçant toute chose,
Je veux dans mon cœur qu’harmonie repose
Plus fort que l’autre amour.

Le souvenir du chemin,
Où tremblante et toute éperdue,
Un jour j’ai senti sur moi
Brûler ses mains

Chemins de mon amour,
Je vous cherche toujours.
Chemins perdus,
Vous n’êtes plus
Et vos échos sont sourds.
Chemin du désespoir, chemin du souvenir
Chemin du premier jour,
Est un chemin d’amour.

sábado, mayo 23, 2009


Asistimos el día 20 de mayo a la reunión de tres de las mejores tertulias poéticas de Madrid.La presencia de un gran número de poetas demuestra que el verso está vivo y es un medio de expresión necesario y unánime.

miércoles, abril 29, 2009

Allí donde tú dices...

L. E. AUTE
Yo se que allí,
allí donde tu dices,
vuelan las alas del agua
como palomas de escarcha
y el mar no es azul
sino vuelo de tu imaginación
en Albanta.

Que aquí, ya tú lo ves,
es Albanta al revés...

Yo se que allí
allí donde tu dices,
no existen hombres que mandan
porque no existen fantasmas
y amar es la flor
más perfecta que crece en tu jardín
en Albanta.

Que aquí, ya tú lo ves,
es Albanta al revés...

Luz






Y casi me ciega el tiempo detenido,
la luz penetrando en la entraña,
removiendo,
los brazos temblorosos,
la garganta anegada.

Y casi me ciega el llanto
ante el pasado incólume
luminoso ante mí,
ante este sinsentido de sombras,
figuras proyectadas en el alma,
el tiempo y la distancia.

Casi nubla los ojos la plenitud del día
la sensación de vida
el pecho henchido de aire
contaminado y turbio.

Casi me ciega el tiempo detenido,
y con él detenido el latido en la impotencia,
sentimiento vacío, proyectado
en el tiempo y la distancia.

Ruth, abril 2009

sábado, marzo 28, 2009



Pronto volveré al blog....
Londres se pospone, igual que la idea de poner poemas propios.
Por ahora los uno en el imaginario de Carlos Marzal.


LA LLUVIA EN REGENT'S PARK

Debe de estar lloviendo en Regent's Park.
Y una suave neblina hará que se extravíe
la hierba en el perfil del horizonte,
los robles a lo lejos, las flores, los arriates.
Pausada, compasiva, descenderá la lluvia
hoy sobre el corazón de la ciudad,
su angustia, su estruendo,
sobre el mínimo infierno inabarcable
de cada pobre diablo.
Igual que aquella tarde en la que fui feliz,
igual que aquella lluvia
que me purificó, caritativa.

En las horas peores,
cuando el desierto avanza,
y no hay robles, ni hay hierba, cuando pienso
que no saldré jamás del laberinto,
y siento el alma sucia,
y el cuerpo, que se arrastra,
cobarde, entre la biografía,
la lluvia, en el recuerdo, me limpia, me acaricia,
me vuelve a hacer aún digno,
aún merecedor
de algún día de gloria de la vida.
La amable, la misericordiosa,
la dulce lluvia inglesa.

De "Los países nocturnos" 1996, Carlos Marzal

miércoles, octubre 08, 2008

Obra Maestra. Sobre un texto de Giorgio Manganelli (Hilarotragedia)


Era su obra maestra.
Le había dado forma día a día, forjado con razón y orden cada gesto, cada sonrisa, cada lágrima.

Era su obra maestra y no había nada más que perfeccionar.
Pasarían los años y ella actuaría como él quisiera, bajo el signo del raciocinio más estricto. Ni un ápice de personalidad.

Era su obra maestra y con ella estaba...razonablemente solo.


Ruth, oct. 2008.

miércoles, mayo 21, 2008

Alfredo Piquer. Al vent


Aquella fue realmente una época fúlgida
sembrada de ilusiones y proyectos y sueños.
Una generación entera constataba la inercia
de la España caduca sesgada y sometida.
Yo fui uno más, quizá atemorizado
hijo burgués de familia católica
al que dijeron que los hombres son iguales,
la dignidad humana la mas alta,
la inteligencia y la cultura los valores,
el amor, la esperanza: las premisas del mundo
y que creyó firmemente aquel mensaje.
Romántico? De sobra, por fortuna.
Pero acusadme solo de haber sido estudiante
en los últimos años del franquismo.

Sensibles como poetas a los vientos del pueblo
que llevan y que arrastran
Empezamos a oir que era Mayo en París;
que en el puente de Carlos tenía Praga
un horrísono estruendo de cadenas de carros
de combate aplastando amapolas;
y en el cañón de los fusiles portugueses
brotaban los claveles como anuncios
de libertad bella y apasionada.

Profesiones de fé cantares emotivos
que hablaban de no vender el alma
jamas, aunque fuese mas fácil,
encontrar en el mar las rosas anheladas.
Éramos estudiantes, de vocación traperos,
tal vez titiriteros, como Serrat algo poetas,
dispuestos a tirar tu por aquí yo por alla,
y hacer caer la estaca y podernos liberar.

Y el poeta fue él, bajando estrellas rojas
al firmamento negro de la boina
y del pelo crecido de heróico gruerrillero
y a un diario escrito allá en la sierra alta
de Bolivia, allí y aquí dejándonos su clara
su entrañable presencia, comandante,
hasta la victoria siempre, comandante.

Y eran simples y hermosas las máximas
del presidente Mao en el librito rojo
pasado en la frontera escondido en la ropa

Por la curva del “edificio B” a Filosofía
bajan los “zetas” infestados de “grises”
David multiplicado, la trenca y la bufanda
larga y negra con la franja azul claro
desde escasos tres metros lanza eficaz la piedra
directa al parabrisas del Goliat metálico.
Por la curva del “edificio B” en Filosofía
aguantando a pié firme, inamovibles
con la piedra en la mano
el galope veloz de los caballos
aquellas porras largas de temor y de saña.

Esparcidos por tierra los apuntes, los libros
de Anatomía, de Poesía, de Historia
Latín, Filosofía; derribados por tierra
los libros de Aranguren o de Herbert Marcuse.
Desalojábamos las asambleas, los cantos,
las cajas rasgueadas de las viejas guitarras
inquiriendo respuestas que aun flotaban al viento.
Roja la propia sangre, la de los compañeros
también ensangrentados cuando las gruesas puertas
de cristal del hall se desplomaron
por la presión y el miedo reducidas a añicos.
A la carrera; detrás el terror cierto
de los grises, los golpes y las detenciones;
salvando terraplenes de inexplicables saltos
como teniendo alas allá en la Complutense.

Y las porras cebándose por un mísero sueldo
de los esbirros ciegos , los perros del sistema
siempre los perros , de gris, azul o sepia.
Sin importarles cual, los perros del sistema.
Antes Julian Grimau, despues tú Enrique Ruano:
el día que la político social subió a tu casa
tenías previsto casualmente el suicidio.
Volaban también por las alturas los obreros
de Standard Eléctrica y Marconi
muertos por disparos efectuados al aire.

Del abrigo de Pedro Sanchez, amigo y compañero
surgieron los panfletos contra Nixon
donde paraba “el F “ en Reina Victoria.
Le detuvieron los “sociales”, sabeis lo que era eso?
De la melena rubia le agarraban para tumbarle al suelo
en Sol, la D.G.S., y entre una y otra patada
alguno le decía: “tu madre es una puta, ayer me la he tirado”

No os exagero nada. Aunque cuento tan solo
personales y pequeñas anecdotas.
Quizá por pocos años no vivisteis aquello.
La experiencia consciente de la época
todavía cercana que hoy vuelve a la memoria
en los que era arriesgado charlar sobre política,
y el acorazado Potemkim atracaba en un piso
escondido en un proyector de dieciseis milímetros.

Fue el tiempo de la fé, la fé en el hombre
La justicia social, la igualdad y el progreso
La paz entre los pueblos, el tiempo del espíritu,
que late aun como rescoldo vivo
en la memoria, el corazón, y el sueño.

Quién hubiese siquiera sospechado
tras las banderas tan brevemente enarboladas
este otro tiempo de regresión oscura
a la prebenda, la clase, el privilegio;
este tiempo terrible de opresión y de guerra,
de genocidio , de tortura en masa,
la despiadada “razzia”, desatada y salvaje,
el saqueo voraz, furor capitalista ,
la prepotencia cínica de los poderosos
de los depredadores campeando a sus anchas,
la revancha falaz, reaccionaria de la derecha infame.

Y aunque ni el mismo Esquilo dé fé como testigo
no muere aun la ciudad arrasada;
caida Atenas pero vivos sus hombres,
palpitante en el alma aun el proyecto
irrealizado de solidaridad y de justicia.
Sensibles como poetas a los vientos del pueblo,
el rostro al viento, los ojos, las manos, el corazón
al viento de juventud, sincero, ilusionado,
como sangre renovada de la historia del mundo

Todavía son rojas nuestras rosas
son rojas nuestras venas, nuestra sangre
encendida, son rojos nuestros sueños.
Para poder pisar las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada
Y resistir otra vez este taimado asalto,
calado el casco y en la mano el arma,
como Allende lo hizo en la Moneda.

Y si levanto el puño cuando entono
aquellas viejas canciones de combate,
profeso la poesía y la esperanza,
rechazo el desencanto que os hace estar de vuelta,
el pragmatismo que ha roto vuestros sueños;
y aun siendo mas ingenuo cada día,
para escribir los versos que son mas necesarios
me queda la memoria aun incorrupta
y la impronta en el alma
de aquella juventud generosa y rebelde,
ya nunca derrotada.

Alfredo Piquer.
(Escrito bajo el gobierno Aznar)

domingo, abril 27, 2008

La poesía es un arma cargada de futuro


Gabriel Celaya. LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Gabriel Celaya, Cantos Iberos, 1955

Paco Ibañez canta

jueves, marzo 27, 2008

NY




La aurora de Nueva York tiene

cuatro columnas de cieno

y un huracán de negras palomas

que chapotean las aguas podridas.



La aurora de Nueva York gime

por las inmensas escaleras

buscando entre las aristas

nardos de angustia dibujada.



La aurora llega y nadie la recibe en su boca

porque allí no hay mañana ni esperanza posible.

A veces las monedas en enjambres furiosos

taladran y devoran abandonados niños.



Los primeros que saben comprender con sus huesos

que no habrá paraíso ni amores deshojados;

saben que van al cieno de números y leyes

a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.



La luz es sepultada por cadenas y ruidos

en impúdico reto de ciencia sin raíces.

Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes

como recién salidas de un naufragio de sangre.



Federico García Lorca 1929

lunes, febrero 04, 2008

El Mar


Alfonsina Y El Mar
Ariel Ramirez / Felix Luna

Directo de Mercedes Sosa








Por la blanda arena
Que lame el mar
Su pequeña huella
No vuelve más
Un sendero solo
De pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo
De penas mudas llegó
Hasta la espuma.

Sabe Dios qué angustia
Te acompañó
Qué dolores viejos
Calló tu voz
Para recostarte
Arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta
En el fondo oscuro del mar
La caracola.

Te vas Alfonsina
Con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
Fuíste a buscar?
Una voz antigüa
De viento y de sal
Te requiebra el alma
Y la está llevando
Y te vas hacia allá
Como en sueños
Dormida, Alfonsina
Vestida de mar.

Cinco sirenitas
Te llevarán
Por caminos de algas
Y de coral
Y fosforescentes
Caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes
Del agua van a jugar
Pronto a tu lado.

Bájame la lámpara
Un poco más
Déjame que duerma
Nodriza, en paz
Y si llama él
No le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él
No le digas nunca que estoy
Di que me he ido.

Te vas Alfonsina
Con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
Fueste a buscar?
Una voz antigua
De viento y de sal
Te requiebra el alma
Y la está llevando
Y te vas hacia allá
Como en sueños
Dormida, Alfonsina
Vestida de mar.

martes, diciembre 04, 2007

Luis Iberni


HOMENAJE a Luis Iberni. U.C.M Madrid.
Luis Iberni, nuestro profesor


Gabriel Celaya escribió:

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca,
hay que medir, pensar, equilibrar,
y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.


Luis Iberni fue uno de nuestros mejores profesores. Un día llegamos a la Facultad y ya no estaba. En las paredes, un montón de afiches dándole las gracias, echándole de menos, echando en falta sus clases, constatando su ausencia. Inesperada. Llenos los blogs y las páginas de dedicatorias sentidas y cariñosas.
Buen profesor y profesor bueno, Luis establecía su autoridad exclusivamente sobre su conocimiento y la pasión por transmitirlo a sus alumnos, manteniendo permanentemente viva su inquietud y su trabajo por renovar ese conocimiento, ampliarlo, actualizarlo y decantarlo desde la experiencia y la madurez de su criterio. Transmitía a la vez la vocación sentida desde niño, el amor y la pasión por lo que enseñaba, con la humanidad y afabilidad de su trato, valores por sí mismos, pero que además, unidos a su calidad docente, eran las herramientas que atraían y “enganchaban” a los alumnos a la tarea de la enseñanza y el aprendizaje.
Cada clase de Luis era una escenografía, una paráfrasis, una escenificación sentida, pensada e improvisada a la vez, perfecta…, de la música que explicaba. Todos disfrutamos con aquellas maravillosas interpretaciones, viéndole tocar al piano sus obras favoritas al inicio de cada clase, creando así la expectación y el silencio necesarios, y luego, como moderno demiurgo, rehaciendo para nosotros la historia de los gestos y los sonidos y acercando a nuestro entendimiento la semblanza de los músicos, los compositores y los intérpretes, de las grandes divas, los bailarines, los genios del jazz y hasta de las estrellas del pop.
Descubriendo en cada audición una emoción distinta, descubriendo nuevos sonidos y nuevos significados a cada obra. Buscaba nuestras miradas, se emocionaba con su interés, se emocionaba cuando conseguía emocionarnos. Aprendimos que había que tener criterio: seleccionar, escuchar. Selectivamente. Saber seleccionar auditivamente también.
Y nos regalaba entradas para la zarzuela, la opera, para el Auditorio –cómo echaremos de menos encontrarle allí, preguntarle su opinión y charlar de los mejores directores y orquestas que gracias a él pudimos conocer en directo-… regalaba hasta sus discos, deseando compartir su música. La música había de ser transmitida, contada, asimilada, interiorizada, hecha conciencia. Descubrimos su valor cultural, su valor social. Y sobre ella, dijo Luis: “hay que decirlo todo”.
Conocía especialmente la trayectoria de cada uno de sus alumnos, sus intereses, sus inquietudes, sus facultades, las descubría y las fomentaba, por verdadero interés personal y deseo de aprender de ello, fuera impartiendo historia de la danza, crítica musical, o historia de la música para muchos futuros historiadores del arte. Sólo una trayectoria musicológica temprana, vocacional, podía interesarse así por las inquietudes de los alumnos.
Machado afirmó que en cuestiones de cultura y saber, sólo se pierde lo que se guarda, sólo se gana lo que se da. Luis orientó los primeros textos, notas de conciertos y críticas de muchos de nosotros. Con certero y cercano interés, alentando con las palabras justas, necesarias y reparadoras, para lo que eran y son, -gracias a él un poco menos-, horizontes de duda de recién licenciados musicólogos y doctorandos que necesitábamos una figura de referencia, su referencia, para encaminar las líneas de nuestros textos, para pulir, para saber decir.
Quizá consciente del efecto de su cariño -nunca hubo un rictus extraño o desapacible-, del efecto de sus consejos y de sus frases -“Sigue así”, “qué gran alegría para mí que escribas”, “contigo al fin del mundo”, o “¡Emilio! qué bien escribe esta chica o este chico…”-, mostraba su ayuda desinteresada y constante. Siempre tranquilo, asumiendo su papel docente. La crítica constructiva, positiva, estaba siempre ahí, su ironía inerme, enriqueciendo cualquier conversación con ideas o anécdotas, verdaderamente didácticas. También, había que escribirlo todo: no esgrimir o proferir la crítica fácil, sino construir toda una historia del hecho musical, hacer didácticas las críticas y crítica la didáctica.
Como Ortega, enseñaba y a la vez enseñaba a examinar, a objetivar lo que enseñaba. Sabía que enseñar era enseñar a la vez a dudar de lo que se enseña.
Su mirada analizadora, escrutadora, profunda e inquieta, a la vez amable, reconciliadora, sosegada y sensata, resultó al final imprescindible. Ingenuidad y sabiduría, ingenuidad sabia, sabia ingenuidad, mezcladas en un brillo de entusiasmo; al fondo de aquellos ojos reflexivos que escuchaban de verdad a sus alumnos, que nos escuchaban de verdad.
Su tarea ha sido ingente. Él puso de manifiesto la importancia y la responsabilidad que tienen los poderes públicos a beneficio de la música. También la necesaria simbiosis entre el crítico, el gestor y el responsable de la docencia.
Pero la tarea didáctica de Luis Iberni, su enseñanza, no ha terminado. Porque ahora podemos aprender de sus escritos, sus muchísimos artículos, de su trabajo amplísimo. Cuando algo se hace bien y seriamente tal vez mucho de la propia persona queda impreso, también en el texto, en la crítica, en la columna. El conocimiento de su personalidad, está, desde luego, presente en todo su trabajo. Luis estará siempre en la memoria de sus alumnos. Nos dará clase todavía mucho tiempo, recordaremos sus frases como máximas, como ideas magistrales iluminando de pronto nuestra atención y nuestra reflexión, y por eso nos estará escuchando, como siempre.
Luis: sabemos que entre nuestras continuas dedicatorias, llenas de puñaos de rosas, nos seguirás, seguirás a tus alumnos en su trayectoria, en su mejor homenaje para tí: realizando todos nuestros proyectos, escribiendo –y no quedarán exentas las líneas de tu espíritu crítico necesario –y asistiendo a cada estreno.
Estarás presente en nuestras plumas y en toda la música escuchada, revoltoseando aún entre los mejores directores y orquestas, escucharás La Cara de Dios, allí estarás, en Delantera de Paraíso, – et In paradisum deducant te Angeli-. Con tus aires bohemios y algo inocentes, pero llenos de seriedad, elegancia, perspicaz e incisiva inteligencia, como las melodías de violín de tu Don Pablo. Allí estarás, profesor bueno, descubriéndonos con tu memoria los secretos y las verdades de las mejores y grandes escenas de toda la música del mundo, para siempre.


Ruth Piquer Sanclemente, abril 2009, homenaje a Luis Iberni, UCM.


Muere a los 43 años Luis Iberni...gran profesor, crítico, gestor..., mejor persona.

De J. Ángel Vela del campo: El bueno de Ibernireseñas:
Noticia en La Nueva España

el Heraldo

Musicólogo, crítico y profesor. Alcanzó el título de doctor en la Universidad de Oviedo, con premio extraordinario por una tesis dedicada a Ruperto Chapí (1993). Sus investigaciones se han dedicado fundamentalmente a la música española del s. XIX y a temas de música asturiana. En el primer campo destaca su monografía sobre el compositor Sarasate, pero sobre todo su obra en la que estudia una de las figuras más destacadas del s. XIX, Ruperto Chapí, donde da una visión no sólo de la figura del compositor, sino de todas las realidades que rodean la música española de finales de siglo y de la primera década del s. XX, especialmente en el campo de la música teatral y de las luchas estéticas finiseculares. También ha aportado su documentada visión sobre otros asuntos de la musicología española como la crítica musical o la ópera. Es profesor de esta universidad y director del Aula de Música desde 1992. Ha dirigido numerosos cursos en el campo de la gestión musical. Es asesor musical del Ayuntamiento de Oviedo y a sus instancias se han creado varios ciclos de conciertos destacando las Jornadas Internacionales de Piano Ciudad de Oviedo, iniciadas en 1992 a raíz del centenario del Teatro Campoamor de esta ciudad. Colabora con medios de comunicación locales como La Nueva España de Asturias, el Diario de Mallorca, y nacionales con los diarios ABC, La Razón y El Mundo. Es premio nacional de periodismo musical de la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero.

ESCRITOS MUSICALES:

Libros:

La Banda de Música de Langreo en su centenario, Oviedo, Caja de Ahorros de Asturias, 1990
(ed): Teatro Campoamor, Oviedo, Ayuntamiento, 1992
Pablo Sarasate, Madrid, ICCMU, 1994
Ruperto Chapí, Madrid, ICCMU, 1995
Ruperto Chapí. Memorias y escritos, Madrid, ICCMU, 1995
Toda la música del mundo,
R. Chapí: Cuartetos de Chapí, ed. crítica, Madrid, ICCMU, 1999.

Artículos:

"Miguel Fleta a los cincuenta años de su muerte", Cuadernos de Música y Teatro, 3, Madrid, SGAE, 1989, 21-36
"La crítica periodística madrileña de fin de siglo: Peña y Goñi", Actas de las Jornadas Actualidad y Futuro de la Zarzuela, Madrid, 1993, 201-14
"¿Por qué Chapí no escribió La Verbena de la Paloma? o Historia de una peculiar amistad", programa de La verbena de la Paloma, Madrid, Teatro de la Zarzuela, 1994, 25-9
"El problema de la ópera nacional en España", Cuardernos de Arte, 26, Granada, 1995, 219-28
"La recepción de Puccini en España", Madrid, Teatro de la Zarzuela, 1996
"Controversias entre ópera y zarzuela en la España de la Restauración", Cuadernos de Música Española e Iberoamericana, 2-3, Madrid, Fundación Autor, 1997, 157-64
"Cien años de Antonio Peña y Goñi", Cuadernos de Música Española e Iberoamericana, 4, Madrid, Fundación Autor, 1997, 3-13
"Ruperto Chapí y el nacionalismo musical español", programa de El rey que rabió, Madrid, Teatro de la Zarzuela, 1997
"Un acercamiento a Manuel Manrique de Lara", Anuario Musical, 52, 1997, 155-72.

martes, agosto 28, 2007

Una depresión merecida



[Seguimos leyendo a Millás que últimamente da aún más en el clavo:
http://www.elpais.com/articulo/espana/doble/vida/Ruiz-Gallardon/elpporopi/20070826elpepinac_8/Tes]


Juan José Millás, Una depresión merecida, publicado en EL PAIS, 27/08/2007

Escribió un lector para informarme de que la vida era absurda, aunque sin precisar con relación a qué. El caso es que hace un año, según relataba en su correo, decidió atravesar Canadá en bicicleta. Hasta aquí, todo normal. El mundo está lleno de gente que hace el Camino de Santiago a pie, cruza el Atlántico en barca de remos o se bebe una caja de cervezas sin respirar: hay constancia de todo ello en el Libro Guinness de los récords, cuya lectura le sume a uno en profundas reflexiones. Lo que le ocurrió a nuestro comunicante es que a mitad de camino se cruzó con otro individuo que estaba llevando a cabo la misma hazaña, pero en patinete.
El hombre comprendió entonces, como en una revelación, lo absurdo de su proyecto y volvió a casa en avión. Desde entonces no encontraba placer en nada, no era capaz de fijarse objetivos ni de ilusionarse con nuevos propósitos. Le pedí que tratara de imaginar que Dostoievski y Flaubert se encontraban (al modo en que él se había cruzado con el del patinete) cuando uno trataba de escribir El idiota y, el otro, Madame Bovary. ¿Habrían sentido la misma sensación de absurdo? Quizá sí, me respondió, pues en el fondo no es más disparatado pretender cruzar Canadá en bici que intentar escribir una obra maestra. Le contesté que merecía estar deprimido y eso fue todo, porque dejamos de escribirnos.

sábado, agosto 25, 2007

Kierkegaard



Por Juan José Millás. Publicado en El País, 24/08/2007

Me encontraba en la cocina, pelando filosóficamente (¿hay otro modo?) unas judías verdes para la cena, cuando entró el perro y me preguntó si íbamos a salir. No le contesté porque, sabiendo como sé que los perros no hablan, deduje que aquello sólo podía ser una alucinación auditiva, producto del calor o de una siesta confusa, de la que no me había recuperado. Por eso, se me heló la sangre en las venas (¿en dónde si no?) cuando mi mujer, que estaba en la habitación de al lado, me preguntó con quién hablaba. Con nadie, balbuceé intentando ocultar mi turbación. Pues si no te importa hazlo en voz baja, añadió ella.
Permanecí un rato observando atónito al perro y luego continué pelando las judías como si no hubiera pasado nada (a partir de cierta edad, los sucesos sin explicación se multiplican como hongos). Pero al día siguiente, estaba limpiando unas sardinas con las escamas plateadas (influencia de Lorca), cuando entró de nuevo el perro con expresión de querer decirme algo. Esta vez me adelanté a él y di un par de ladridos muy convincentes. ¿Por qué ladra el perro?, preguntó mi mujer. Porque quiere salir, dije, es la hora. Pues sácalo, sugirió ella. Le puse la correa, nos fuimos a la calle y estuvimos una hora hablando de Kierkegaard sin levantar sospechas.

martes, julio 17, 2007

Tintín, Tchang, Hergé... y los demás.



POR: ALFREDO PIQUER




Tintin en el Tibet.-

Después de leer la noticia de un accidente aéreo en el Himalaya, Tintín tiene un sueño donde su joven amigo Tchang herido le pide ayuda medio enterrado en la nieve. Al día siguiente se entera por el diario de que Tchang viajaba en el avión siniestrado, y que no han encontrado supervivientes. Pero Tintín cree que Tchang está vivo y parte hacia Katmandú con el objetivo de organizar una expedición de rescate.



Tchang

Porque en mi fuero interno
otro hombre me habita
quizá mucho más joven
que lo que soy yo mismo,
tal vez con otros rasgos y otra lejana raza
que en el mismo momento en que escribo estas líneas
acaba de sufrir un accidente.
El vuelo en en que viajaba, sin que yo lo supiera.
sobre las cumbres altas, que hay en todas las vidas,
la juventud sagrada
donde todos los sueños se elevan imponentes
cubiertos de pureza,
se ha abatido de pronto , se ha estrellado …en el tiempo.
Y no se si éste joven que hasta hoy me habitaba
haya sobrevivido.
Pero no, Tchang no ha muerto!
Sobre la nieve helada de los años perdidos
alguna antigua bestia triste como un recuerdo
le mantiene con vida y le retiene preso.
Es preciso buscarle, contra todo pronóstico
porque se que aún vive.
Rescatarle del sitio perdido y olvidado
de la noche perenne que ha impregnado sus días,
de la caverna helada en donde ahora vive
en el duro camino de la ascesis …
que conduce hasta el Tibet del espíritu.
Oh Georges Remy, Fanny y Tchang en las cumbres
del Himalaya interno.
Yo soy Tintín, soy Haddock, soy el Migú
Yo soy la bestia triste que secuestra mis sueños
Pero soy ese joven perdido que aun me habita,
Soy Tchang y soy tú mismo!
La ilusión que aún no ha muerto!








Alfredo Piquer, julio 2007




lunes, julio 16, 2007

"Show me the way to the next whisky bar": Mahagonny

Grosz, Los ladrones de la sociedad, 1920


El 9 de marzo de 1930 se estrena en Leipzig, Alemania, Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny. (Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny). Con libreto del corrosivo Bertolt Brecht y música del gran Kurt Weill, que colaboraron también en la Ópera de los Tres Peniques (1928), la obra –en tres actos- se sitúa a medio camino entre el songspiel, conjunto de canciones con interludios orquestales, y la ópera.
A partir de un argumento aparentemente simple, Brecht nos introduce en una metáfora de la sociedad, tanto la capitalista como la comunista, los regímenes totalitarios, una metáfora del individuo, del ser humano enfrentado a su libertad y a la privación de ésta:
“Un insólito grupo de individuos perseguidos por la policía norteamericana por fraude y prostitución huye hacia la costa californiana. En el trayecto se les estropea el camión en el que viajan y por no proseguir a pie deciden fundar la ciudad de Mahagonny como la ciudad de los placeres donde todo está permitido menos no tener dinero…"
Estos fugitivos son Leokadia Begbick, Fatty “el apoderado” y Moisés de la Trinidad. Convertirán Mahagonny en una ciudad basada en el “todo vale”… si se puede comprar. Una ciudad inexistente, imaginaria de Norteamérica, una ciudad en el desierto de Alabama, -alusión a los feroces buscadores de oro estadounidenses-. Una premonición de las Vegas, y una reminiscencia ¿de Sodoma y Gomorra?, entre otras…
Es un lugar fuera de tiempo y espacio, un lugar hecho mito, hay que desplazar al espectador ese plano neutro para hacerle comprender el significado último del contexto y las contradicciones, y contrarios, que participan en el argumento. La ciudad es la “patria” en el sentido abstracto, es la búsqueda del yo en una sociedad corroída, que va construyéndose, discurriendo en ese tiempo y ese espacio indeterminados a partir de una serie de caracteres extremos: prostitutas, buscadores de oro, nuevos ricos procedentes de Alaska, personajes que no dejan de mostrar en sus diálogos las contradicciones entre la vileza y la humanidad, la necesidad de lo social, de la amistad y el amor, y el más primitivo egoísmo, soledad y aislamiento.
En Mahagonny reina una tranquilidad que parece libre, pero es impuesta por la dependencia de valores artificiales. El tiempo pasa sin que pase nada más que la pasividad y la desidia, y surgen los conflictos cuando lo externo, que no se puede dominar ni controlar, viene a destruír la ciudad: un huracán. Surgen los primeros conflictos: el miedo a perder, la muerte, la soledad, el miedo al otro, el afán de supervivencia por encima del otro… el huracán finalmente “pasa de largo” y se recupera el día a día apacible, ver pasar la vida sin reflexionarla, sólo emborrachándola con el alcohol prohibido: Hoy la TV, la pantalla del ordenador, el capitalismo feroz, la destrucción del medio natural… Nihilismo.
Y existencialismo. La paradoja ya se ha planteado…¿algo ha cambiado en Mahagonny? : ¿es más peligroso el “huracán” o el propio ser humano cuando no tiene reglas ni convicciones éticas, sino “reglas” impuestas por el poder, el dinero, la sociedad…..? y sin embargo… ¿ es posible la libertad, la entrega sin egoísmo, al amistad y el amor puros, el conocimiento de uno mismo sin los demás?
Uno de los personajes, Jim Mahonney, plantea esa rebelión contra la autoridad de la no “autoridad”. Se cuestiona su libertad, se cuestiona su soledad, se cuestiona el amor por Jenny, una de las prostitutas, que simboliza además cierta liberación femenina en un mundo machista. Su rebelión le costará la muerte: Su conflicto interno, le hace olvidar el contexto en el que está, le saca fuera de él y ¿le acerca al ser humano? olvidando que ha de pagar sus deudas impuestas de sexo y alcohol. La justicia –tripartita-, los tres fugitivos convertidos en jueces despiadados e ignorantes, decide que la deuda de dinero es imperdonable, más que el asesinato. Jim Mahonney es condenado a muerte, desfallecido de sed y hambre…. su amigo Bill y su amante Jenny le lloran… pero al final, ni siquiera Jenny quiere pagar por él. Se puede encontrar una interpretación religiosa, si se quiere, en el texto de Brecht, pero no sin la carga irónica contra la moral férrea de ciertas creencias…
Al final ha sido necesario un nuevo orden en Mahagonny, -crítica al totalitarismo y prefiguración del nazismo- confusión y caos bajo un orden aparente, impuesto. Triunfa la miseria humana.
La música de Kurt Weill nos hace percibir el contenido del texto con sus matices múltiples, desde lo solemne a lo grotesco. Con una orquesta donde al viento y al cuerda tradicionales se incorporan un bandoneón, y un banjo, entre otros instrumentos poco comunes para la formación tradicional, Weill nos lleva por el cabaret berlinés, jazz, canciones, tarantelas, blues, opereta, música popular, música barroca de carácter religioso –alusión enfática a la autoridad moral, a ¿Dios?- , fugas, grandiosos coros casi verdianos, -de esclavos también, aunque éstos de capitalismo-, que atraen al público a la escena y le increpan como la voz de la conciencia.
Una diversidad de músicas que subraya el significado de la obra y consigue crear una música lo suficientemente compleja, llena de disonancias y matices dramáticos intencionados, y a la vez lo suficientemente pegadiza para que el mensaje de sus “estribillos” se nos quede bien. Al principio presenta una serie de temas que se van complicando y desarrollando a lo largo de la obra, pero siempre vienen con su mensaje mordaz, satírico, a recordanos su importancia en cada momento de la acción.
Alabama song, ya un clásico, se mueve entre lo lírico nostálgico y lo irónico declamado. Versionada por grupos y cantantes hasta la extenuación, desde The Doors, David Bowie, hasta Marilyn Manson (¡!). Sin duda nos quedamos con la diosa Ute Lemper, o apurando, Marianne Faithfull, pero no hay nada como la versión original de Lotte Lenya, esposa de Weill.
Well, show me the way To the next whiskey bar
Oh, don't ask why
Oh, don't ask why
Show me the way To the next whiskey bar
Oh, don't ask why, Oh, don't ask why
For if we don't find The next whiskey bar
I tell you we must die I tell you we must die, I tell you, i tell you i tell you we must die
Oh, moon of Alabama We now must say goodbye
We've lost our good old mama, And must have whiskey, oh, you know why
Oh, moon of Alabama, We now must say goodbye
We've lost our good old mama, And must have whiskey, oh, you know why
Well, show me the way, To the next little girl
Oh, don't ask why., Oh, don't ask why
Show me the way, To the next little girl
Oh, don't ask why oh, don't ask why
For if we don't find, The next little girl
I tell you we must die, I tell you we must die, tell you, i tell you i tell you we must die
Oh, moon of Alabama, We now must say goodbye
We've lost our good old mama….

Aquí unos fragmentos de la versión del Festival de Salzburgo, 1998:








Mahagonny se ha reinventado y reutilizado con posterioridad, en el cine, desde la Leyenda de la ciudad sin nombre (Joshua Logan, 1969), hasta Dogville (2003) y Manderlay (2005) de Lars Von Trier.

Ruth Piquer, julio 2007